NIÑO MUERE EN OPERATIVO POLICIAL CONTRA CONTRABANDO EN ILAVE
Un niño peruano murió el domingo durante un enfrentamiento entre contrabandistas y la policía en la localidad de Pomata, en el sureste, confirmó hoy un portavoz policial.
El niño de siete años, identificado como Emilio Wilber Huayta Quispe, falleció, al parecer, como consecuencia del impacto de una bomba lacrimógena en su cabeza, que fue lanzada por la Policía Fiscal de la ciudad de Ilave, encargada del operativo contra el contrabando en Pomata.
La gresca ocurrió después de que la policía interceptara, alrededor de las 5.30 hora local del domingo (10.30 GMT), un camión que aparentemente transportaba desde Bolivia bidones de gasolina y balones de gas para ser vendidos en las ciudades de Ilave y Puno.
Los pasajeros del vehículo habrían reaccionado con violencia para impedir la incautación de los productos ilegales, por lo que la policía utilizó bombas lacrimógenas, detalla hoy el diario El Comercio.
El menor viajaba junto a su madre y su hermano menor, en el vehículo, que, según versiones de los pasajeros, se dirigía a una feria dominical, agregó el rotativo.
Una fuente policial de Ilave dijo, en conversación telefónica con Efe, que "la fiscalía correspondiente" investiga los hechos, tras asegurar que si "hubiera responsabilidad de la Policía y si lo determinara el Ministerio Público "se sancionará a los culpables".
Asimismo, precisó que hoy no se han producido "alteraciones del orden público" en Ilave, cerca de la frontera con Bolivia, aunque reconoció que el domingo se registraron "algunos desmanes de los pobladores que aparentemente estaban en estado de ebriedad".
Según El Comercio, Ilave vivió anoche momentos de tensión cuando cientos de pobladores rodearon la comisaría para demandar la entrega del hermano de la víctima, que habría sido retenido por las autoridades, aunque este hecho fue negado por la fuente policial.
Ilave, con 60.000 habitantes, fue noticia en 2004 cuando una turba de cientos de personas linchó al alcalde -al que acusaban de corrupción- durante cinco horas en la plaza del pueblo.
Tras aquel asesinato, los habitantes quemaron la comisaría y los automóviles policiales, lo que llevó a los agentes a abandonar Ilave por unos días y el gobierno envió una comisión negociadora para calmar la situación
Fuente: EFE
El niño de siete años, identificado como Emilio Wilber Huayta Quispe, falleció, al parecer, como consecuencia del impacto de una bomba lacrimógena en su cabeza, que fue lanzada por la Policía Fiscal de la ciudad de Ilave, encargada del operativo contra el contrabando en Pomata.
La gresca ocurrió después de que la policía interceptara, alrededor de las 5.30 hora local del domingo (10.30 GMT), un camión que aparentemente transportaba desde Bolivia bidones de gasolina y balones de gas para ser vendidos en las ciudades de Ilave y Puno.
Los pasajeros del vehículo habrían reaccionado con violencia para impedir la incautación de los productos ilegales, por lo que la policía utilizó bombas lacrimógenas, detalla hoy el diario El Comercio.
El menor viajaba junto a su madre y su hermano menor, en el vehículo, que, según versiones de los pasajeros, se dirigía a una feria dominical, agregó el rotativo.
Una fuente policial de Ilave dijo, en conversación telefónica con Efe, que "la fiscalía correspondiente" investiga los hechos, tras asegurar que si "hubiera responsabilidad de la Policía y si lo determinara el Ministerio Público "se sancionará a los culpables".
Asimismo, precisó que hoy no se han producido "alteraciones del orden público" en Ilave, cerca de la frontera con Bolivia, aunque reconoció que el domingo se registraron "algunos desmanes de los pobladores que aparentemente estaban en estado de ebriedad".
Según El Comercio, Ilave vivió anoche momentos de tensión cuando cientos de pobladores rodearon la comisaría para demandar la entrega del hermano de la víctima, que habría sido retenido por las autoridades, aunque este hecho fue negado por la fuente policial.
Ilave, con 60.000 habitantes, fue noticia en 2004 cuando una turba de cientos de personas linchó al alcalde -al que acusaban de corrupción- durante cinco horas en la plaza del pueblo.
Tras aquel asesinato, los habitantes quemaron la comisaría y los automóviles policiales, lo que llevó a los agentes a abandonar Ilave por unos días y el gobierno envió una comisión negociadora para calmar la situación
Fuente: EFE

